lunes, 31 de mayo de 2010

Diega presenta: "La Mezcla y El Mate"

Este diario debería tener que ver con la grabación, pero entiendo que a muchos de ustedes quizás no les interesa nada de lo que se podría contar en un diario de grabación, sino el resultado final, el producto terminado, o sea las canciones.
Seguramente muchos se sorprenderían si me pusiera a explicar paso a paso lo que sucedió dentro y fuera del estudio durante todo el proceso de gestación de esta obra. Las horas, los días y meses que le dedicamos. El compromiso con nosotros mismos, con ustedes, con el arte, con la música, con la canción, con el sonido, con la historia misma. La presión que ejerce sobre los hombros el saber que estás haciendo algo que va a ser eterno, algo que no tiene limites ni barreras. Que va a hacer emocionar, que va a hacer llorar, cantar, bailar. Que te va a acompañar, te va a hacer parar la oreja y ponerte a pensar. Te va a hacer sentir vivo. Algo de lo que vamos a poder estar orgullosos.

Agradezco cada mañana el poder hacer esto con mis amigos.

En realidad mi idea no era ponerme sentimental, sino hacer una pequeña introducción para contarles algo que realmente me cambió la vida, y que ocurrió durante la grabación del disco. Por eso me atrevo a incluir esto dentro del Diario de Grabación.

No tiene que ver con nada técnico, ni con los productores, ni con la batería o los platillos que usé, o el micrófono verde que se usó para grabar las voces; tiene que ver con algo que hizo que éste disco sea una bisagra en mi vida: El mate.

No es que estuve 26 primaveras ignorando esta infusión, pero fue éste otoño en el estudio que realmente me di cuenta del valor que tiene, del lugar que ocupa en la vida de la gente. En realidad fue durante la mezcla que aprendí los secretos, que la yerba va así, que la bombilla tal cosa, que el agua no hierva, que la ronda va para allá o para acá y etc, etc.
Empecé a ver al mate como un compañero en todos los momentos, en los buenos, en los malos, de día, de noche, solo, entre amigos, en la ruta, en una plaza, en el trabajo, en el ocio, en el campo, en la ciudad, en cualquier parte, en la vida misma. Amargo o dulce? Es el hecho de compartir, y nunca compartir algo puede ser malo.
Para terminar con mi confesión y cerrar un poco mejor el concepto les adjunto un párrafo que encontré por ahí de algún anónimo:

“Éste es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un día en particular. Nada de pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de los padres. Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos. No es casualidad. No es porque sí. El día que un chico pone la pava al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es que ha descubierto que tiene alma. O está muerto de miedo, o está muerto de amor, o algo: pero no es un día cualquiera”.

En algún punto todos sabemos que las canciones, los sonidos y todo lo que incluye esta obra podría haberse hecho sin mate. pero quién se atrevería a aseverar lo contrario no?

Por último: El viernes 4 de Junio vamos a dar un concierto en la 3era edición del Festival Ciudad Emergente. Tocamos a las 18 hs. Puntual.
Voy a estar esperando que alguien venga a convidarme un mate. Y el que no supere la barrera de la vergüenza y no se acerque, en la tercera canción del show, que levante la mano. Así voy a saber que este elemento demandante de agua, aparentemente irrelevante, significó para vos lo mismo que para mi en algún momento.

Los saluda,
Diega


domingo, 2 de mayo de 2010

Chano presenta: La Mezcla y El Destino.

Queridos amigos:
A través de este frío contacto, pretendo ofrecerles un ligero resumen de nuestra actualidad.
Como bien ustedes saben, Tan Biónica se encuentra en vías de finalización de su nuevo y tan postergado disco. Hecho que me produce un enorme orgullo y un gran dolor.
El momento que estamos transitando de manera penosa y feliz ha sido denominado por valla a saber quien ¨Proceso de mezcla”.
Este Proceso tiene como Protagonistas fundamentales a los productores del disco: Pepe Céspedes Duarte y Oski Righi. A los ingenieros Martín Pomares, Eduardo Pereyra y a Hernán Agrasar como ingeniero invitado .A dos de nuestros mejores hombres Bambi y Diega y a Emiliano Sasal que colabora directa e indirectamente desde un no muy lejano arrabal.
Para explicar este proceso prefiero dar a conocer primero las razones de mi autoexclusión. Mi razón más digna es la cobardía y mi razón más indigna es la ceguera metafórica que me persigue en cada uno de los sucesos en los que se manipula una obra que alguna vez hice. ¿Si tuviera un hijo debería presenciar el parto? No me lo conteste ahora.
Para cumplir con mí de deseo de que ustedes, la mayoría ajenos a estos avatares comprendan este proceso. Escribí un modesto ensayo o analogía de la mezcla, que pueden leer a continuación.

MODESTO ENSAYITO ACERCA DE LA ANALOGIA ENTRE LA MEZCLA Y EL DESTINO


Desde muy chico mi visión acerca de la vida era muy negativa. Creía que el hecho de la existencia en el universo se trataba de resistir a innumerables padecimientos como: soledades inexplicables, desengaños amorosos, extrañar almas ausentes y el rechazo absoluto por todo lo que uno hace.
Siempre creí que en mis años de infante debí haber sido feliz y que esa infelicidad le causaba dolor a mis seres más queridos. Hecho que aparte de la infelicidad me generaba culpa. Así que el mejor refugio para mi tristeza fue la composición; y esa fue la más interesante de mis soledades.
En algún momento me di cuenta que todas esas cosas que yo padecía eran las herramientas más valiosas para ejecutar mi ejercicio de la escritura. Se ve que algo superior a mí, me otorgo esos sufrimientos que siempre soporte, para transformarlos en los ladrillos para el albañil, en la sal para el cocinero o en el motor para el mecánico. En los elementos que componen mi obra cuando compongo.
Transite así momentos felices poblando de cosas mágicas todas mis soledades, llenando de fantasías los huecos de mis ausencias y emparchando mis fisuritas con el sol de las mañanitas.
Compuse y compuse y al terminar la obra la imaginaba con instrumentos y colores sonoros que se mezclaban en mi cabeza y necesitaba ponerlos en mis oídos.
Para eso Bambi, Diega y Sebi grabaron los instrumentos y todos los héroes que mencione antes tuvieron que violentamente asignarle un volumen y un lugar en el espacio a cada uno de los componentes grabados. Muchos arreglos de guitarra, bajo o sinte son sagazmente acribillados durante este proceso, para al fin decidirse por los mas pertinentes o los más bellos.
La mezcla es un proceso salvador. Es darle fin al eterno ejercicio de corregir interminablemente las grabaciones.
Es el escape para no pasarse toda la eternidad modificando de manera enferma las canciones. Mezclamos para terminar, para librarnos para siempre de la obra, para no escucharla, para dársela a ustedes, para no enloquecer con lo que debería haber sido. Es el punto final de la grabación. Se decide que muere y que vive.
Los que mezclan son conscientes que son empleados del universo, del destino. Saben que la verdadera belleza no está en la obra. La belleza no está en la materia. La verdadera belleza se encuentra en el oído de quien la escucha.
Es un proceso íntimamente complejo que da un resultado aparentemente simple.
(Aplausos de ingenieros y productores)
Creo que para los músicos también es una forma de pedir perdón por nuestras obras anteriores y es también una buena mezcla. Un deber moral.
Ayer me senté el sillón del cielito y me di cuenta que cada movimiento del ingeniero movía algo de mi vida, y lo que yo verdaderamente estaba intentando hacer era mezclar mis emociones. Tratando de resaltar aquellas cosas que me emocionan e intentando esconder otras tantas que duelen.
La vida me sugiere constantemente canciones y estas tienen que sonar de una manera u otra. Pero cada una de ellas tiene un algo especial, con cosas que suenan porque alguien las puso ahí, ya sea un ingeniero, un músico, dios o una fuerza gigante que jamás vimos y no podremos parar, ni escapar a ella. Solo podemos comprender esa fuerza y alinearnos con ella hacia una ilusoria felicidad.
Esa fuerza mágica que surge del asesino de mis cálculos, del verdugo de mis especulaciones, del adelantado perseguidor de mis actos es: EL DESTINO.