lunes, 5 de julio de 2010

Elogio de la melancolía


` Gilbert


Hay un extraño fenómeno que se produce en algunos momentos de la vida, cuando un pensamiento conecta el presente con alguna situación emocionante de nuestro pasado y provocan un sentimiento primo-hermano de la tristeza. Por supuesto me refiero a la melancolía.
La melancolía es uno de los sentimientos más dignos que puede transitar un artista. Perdón, que debe transitar un artista, porque este fenómeno nos conecta con las cosas que verdaderamente tienen un valor significativo en nuestra insólita existencia. Y me atrevo a decir que es más importante aquello que recordamos con nostalgia, que cualquier cosa que esté por venir. Y esa cosa importante que está por venir será realmente valiosa cuando en un futuro más lejano la recordemos melancólicamente.
Esto no significa que no haya que valorar los momentos alegres de la vida, siempre y cuando se tenga en cuenta que en esencia la felicidad es una compilación de pequeños instantes en los que uno ignora con inocencia que el destino está compuesto de pérdidas y ausencias. Está hecho y configurado por alguna fuerza para que cada vez tengamos menos. ¿Será por eso que le tenemos tanto miedo y respeto a la palabra “muerte”? Yo detesto esa palabra. Detesto que las cosas mueran o terminen. Pero eso es que el universo nos regaló la memoria, para que dentro de ella ,las cosas no mueran. También el amor, que dura poco. Pero nos hace sentir muy lejos de la muerte.
Tal vez la melancolía es naturalmente una falla de la memoria, o tal vez una alerta. Una alerta que nos advierte que debemos hacer algo para mantener vivo ese recuerdo triste y feliz al mismo tiempo.
Hoy se termino oficialmente el disco. Se termino una etapa, y cuando me iba del estudio Del Cielito apareció ese fenómeno llamado melancolía. Estaba muy triste porque sentía que había muerto una etapa. Una etapa que incluía a Oski Rigui golpeando la mesa para enseñarme a pronunciar, como se debe pronunciar la frase “vivo de la forma en que malvivo”. MALVIVOOOO decía Oski . Un hombre obligándome a poner toda la fuerza de mi corazón en una palabra. También a Pepe Céspedes grabando una guitarra con los ojos cerrados, mirando únicamente dentro de su alma para tocar. Igual que tocaba “Mi Caramelo”
La partida del estudio me llevo a mis épocas en la tribuna del Luna Park viendo a Bersuit con Bambi, pensando que tal vez algún día podríamos conocerlos, o no. Hacer este disco con ellos fue increíble. También conocer a Dany Suarez, Cóndor Sbarbati, Martin Pomares, Edu Pereyra fue Genial. Se los quería contar…
Hoy vivo con nostalgia el final y con alegría el nacimiento de una nueva etapa. En un mes y medio lo van a tener y espero que los acompañe toda su vida. Van a ser 12 historias, tan suyas como nuestras.
Yo no sé si hará bien recordar a menudo a papa cuando nos llevaba a la escuela, esa novia que nos abandono, a mama llorando por algo que no nos podía explicar, a mama felicitándonos por algo que hicimos para que ella nos reconozca, al calorcito de las noches de enero, a un argentino de Fiorito adueñándose del mundo, la noche triste del apagón, los momentos en los que algunos dejamos de ser libres, a mi hermano diciéndome que si hace falta se queda toda la noche conmigo sin hablar hasta que se me pase, al eterno silencio del dolor , a la tristeza por recordar tristeza. Lo que verdaderamente se, es que esas son las cosas que valen la PENA.
Gracias por acompañarnos en este proceso, cada encuentro con ustedes es inolvidable!
CHANO